Arranca la segunda revolución del GNC

Por quirgroup.

Argentina es reconocida desde hace mucho tiempo como una de las naciones con más desarrollo del sistema de Gas Natural Comprimido (GNC), experiencia que nació hace 35 años y es comparable sólo con países de Medio Oriente que se “acuestan” sobre grandes reservas gasíferas.

Según datos actualizados del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), circulan en el país 1.652.939 vehículos propulsados por este hidrocarburo, en 20 de 23 provincias que se abastecen de 2.019 estaciones de servicio.

Sólo la Patagonia (por su extensión) y el noroeste del país (donde no hay caño de transporte) carecen de GNC.

En cambio, Capital Federal y la región central del país, con sus grandes centros urbanos, presentan un desarrollo amplio y difundido, tanto de estaciones para la carga como de prestadores para la colocación de equipos y de los servicios correspondientes.

Pues bien, la noticia ahora es que se avecina una nueva revolución en el uso de gas para los vehículos. Pero esta vez con el aditamento de que también se agregarán el transporte de cargas y de pasajeros a través de la introducción, ya en proceso de pruebas, de la tecnología para emplear el Gas Natural Licuado (GNL).

El nuevo y prometedor horizonte de la industria fue abordado recientemente por todo el ecosistema de la actividad en la primera edición de ExpoRed, una exposición especializada organizada por la Asociación de Operadores de YPF (AOYPF), en Buenos Aires.

En ese ámbito, expendedores de combustibles, funcionarios del Enargas, la plana mayor de YPF, representantes de marcas de camiones y buses, y compañías desarrolladoras de la tecnología expusieron un cuadro de situación francamente alentador sobre lo que viene en el corto plazo. Desde aquí hasta 2025. Nada en términos de tiempo.

La razón de la nueva revolución del GNC, y su complemento directo, el GNL, es unívoca: el desarrollo de la cuenca gasífera de Vaca Muerta. A eso puede agregarse en el mediano plazo una nueva plataforma productiva, el biogás o “la vaca viva”, al decir de Osvaldo del Campo, presidente de Galileo. Esta empresa ya comercializa equipos para expender GNL y desarrolló el primer “gasoducto virtual” para mover este combustible.

Es posible pensar un futuro donde en cada estación de servicio dual (líquidos y GNC) también haya surtidores dedicados al expendio de GNL.

 

Por precio, al gas como combustible no hay algo que lo pare, refrendó María Fernanda Martínez, gerenta de Gas Natural Vehicular del Enargas ante dos centenares de dueños de estaciones. Van los números: a marzo pasado, el millón de BTU (la unidad de medida) de GNC costaba 12,35 dólares. El mismo poder calórico, pero en nafta súper, requiere dos veces más dinero, 26,54 dólares, y en gasoil clase Euro, 29,05.

El Ente verificó que existe “un posible desarrollo de GNC y GNL en la matriz del transporte”, según Martínez. “Las condiciones son óptimas por el crecimiento de la exploración y producción de gas. Es una cuestión de tiempo, pero naturalmente es el desarrollo futuro del transporte para Argentina”, explicó la analista.

En tiempos donde están en danza 10 puntos básicos para encaminar la economía, Argentina aplicó durante 30 años con el GNC una de las pocas políticas de Estado que mantuvo a lo largo del tiempo. El resultado es la “caricia” que supone para la agobiada matriz energética del país contar con un combustible alternativo, con el conocimiento y la experiencia para aprovecharlo.

 

 

Fuente: La Voz